domingo, 8 de julio de 2018


Procrastinando lo improcrastinable,
sentado
con el ademan perdido en la mirada del avestruz,
sin cuerpo para Nerudas
sin cuerpo
para poetas.

Con el ademan
de quien espera, por esperar, que una tormenta arrase el mundo conocido
y no tener invitación para subir a arca alguna.

Sentado mirando mas haya de la pared
viendo, sin ver, pasar los cisnes por el lago
del cuadro inexistente
con su anacrónico estar, con su ser real
y su deseo de ser.

Angostado
como ese laurel
que no sobrevivió al invierno en la maceta,
angostado
como cualquier planta utilitaria a medio día.

Contemplando a Tara
acurrucada en un rincón
esperando
como siempre
al próximo minuto.

El pingüino me impele a tomar una decisión,
no hay opción,
no hay opción,
procrastinare porque si,
seguiré
procrastinando un rato mas y después

ya veré.

sábado, 30 de junio de 2018


Cruzar La Mercé despacio,
a la izquierda
los flamencos, a la derecha los pingüinos,
(dos avestruces unos metros mas atrás parloteando, haciendo
como que no saben
quienes somos)

Al llegar al jardín los pingüinos se aprestan a espantar a las palomas,
un flamenco corretea hasta el pipican, abre las puertas y entre graznidos y aletazos
desaloja a los humanos.

Tenderé para ti la manta sobre el césped
bajo la sombra de los pinos
y brindaremos con cerveza bien fría
mientras preparan
el espectáculo.

Tras media hora de danzantes avestruces
desplegaremos la pancarta:
                                              ¡ NO QUEREMOS CISNES !

martes, 26 de junio de 2018

Hielo picado sobre el asfalto,
un mantel de cuadros,
una niña con sonrisa de delfín
reparte naipes marcados
a un grupo de banqueros
que nunca rompieron un plato.
el silencio solo arañado
por el insoportable croar eterno
de unas ranas
que jamás serán príncipes
por más empeño
que le pongan.
Una tarde cualquiera
en un pueblo cualquiera.
un poeta sacándose corbatas multicolores
de la boca
y del culo.
Un picnic de sábado
en un pueblo cualquiera
con los amigos de siempre.
Mis queridos pingüinos llegan portando rosas
y me redimen de los impuros
pensamientos asesinos.
.- Baila con nosotros
el rondó del parricida,
baila y olvida

a los erizos que nunca
creyeron en ti
como nosotros creemos.

Me redimen mis amados pingüinos
del instinto asesino
del instinto humano, demasiado humano.
Puedo mirarles danzar durante horas,
derviches de ultramar,
pero al final
las garotas, sus púas, su eterno saber mediterráneo.
Al final
el instinto
siempre equivocado.

sábado, 23 de junio de 2018

Desesperanza

La garganta helada
sin espacio siquiera para gallos
pequeños.
no se ven ya, lejano amigo,
bellas señoritas
con pequeños cocodrilos en el hombro,
igual
que no danzan
mis avestruces del Ampurda
frente a los bobos municipales
que recorren las calles
sin saber porqué.
La garganta helada en pleno
verano
sin posibilidad
de huir
del corral eterno,
plena de gritos helados
plena de versos helados
de versos de tuttifruti helados.
Las garotas
entretanto esperan agazapadas
bajo las espinas sagradas.

domingo, 17 de junio de 2018

Bocetos

Prosa de 8 a 6:30
prosa fría solo rota
de cuanto en cuanto
por el recuerdo
de un verso recurrente:
tu mirada que me salva
de las palabras
ordenadas.


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Esto es solo
un alquiler por horas.
la diaria prostitución

a un cliente ansioso y voraz,
solo
un préstamo
que se come parte de la vida.
solo el alquiler repetido
día tras día.

A las tres
regresa
la humanidad.


************************

A cambio de menos.
siempre
es así el juego.
La libertad

a cambio
de unos billetes,
nunca suficientes
porque nunca
es un cambio justo.


************************

Las mismas noticias,
las mismas caras en el bar,
el mismo café,
el mismo día
por delante.
El eterno retorno de la alienación.
 

sábado, 14 de abril de 2018

agradecimiento

He visto morir
muchos versos,
he sujetado
con ternura
sus signos
de
puntuación
mientras
se les iba el ultimo acento,
he acariciado
sus tildes como una madre,
mis ojos
se han llenado de pena muchas veces.

Pero los versos
siempre se reencarnan
en nuevos hormigueros de silabas,
en nuevos bailes
de presumidas avestruces,
en nuevos fuegos
purificadores.

He ayudado a morir
a muchos versos viejos
que habían ya contado
todas
sus historias
y merecían su descanso lejos del papel.

He sufrido
la muerte injusta de los versos
más jóvenes
cayendo leves al suelo
como hojas
de
otoño adelantado.

Y todos ellos,
los torcidos, los amables,
los versos enamorados y los versos
caídos, los secretos
y los versos clandestinos,
todos ellos,
los vivos, los muertos
y los que habitan el limbo de las rimas,
todos ellos
me han dado, generosos,siempre,
la vida.

domingo, 25 de febrero de 2018

Sin titulo


Las luces irritantes del cable-modem
me unen bruscamente a la realidad,
me recuerdan en su titilar
que son ellas las que transportan
la música renacentista hasta mis oídos
que son ellas
mi ultimo cordón umbilical
con la realidad
y que la realidad es
una cosa pequeña y falsa y fea,
como siempre.
Que no hay equilibristas locos habitando interminables playas
al final de la fibra óptica
y que no se puede comer
el pan
de la pantalla.
El inútil baile frenético de las luces
se apresura a recordarme
que los juglares
van a la cárcel
si alzan su voz contra los sátrapas
de la otra realidad,
que las arañas gubernamentales rastrean las redes
en busca de algún verso
de mal gusto amparadas en la lucha antiterrorista,
sea eso
lo que sea en estos tiempos del fin del tiempo.

Me dicen las luces esta mañana, entre el sonido
de los laudes,
que me esta prohibido odiar
y que me esta prohibido decir que odio
si es,
por ejemplo,
a su majestad.

Pero yo cierro los ojos un momento
y veo
titiriteros
haciendo el loco
por las calles, saltimbanquis de coloridos ropajes
riéndose
de todas
las majestades,
sacando la lengua
a los estreñidos señores serios y haciendo
pedorretas
a princesas, alcaldesas y a ignorantes “portavozas”.

Cierro los ojos y sé
que puedo odiar
igual que puedo amar,
que ninguna moral me puede ser impuesta
desde ningún parlamento absurdo.
Sonrío y odio tranquilamente
y veo mis pezuñas reflejadas
en el rio.
Escondo el cable-modem
detrás
de un mueble
y la habitación se llena
de odiosas hadas aladas, de enanos deformes y simpáticos,
de luz solar
y griega.

Me voy a la calle; a violar estúpidas ninfas indefensas sin preocuparme
de sus apellidos.

domingo, 18 de febrero de 2018

Domingo XVIII


Es difícil escribir
escuchando a Patti Smith,
difícil
e innecesario.
Y aquí estamos
entonces
pensando
poéticas nuevas validas
para los próximos cinco minutos,
pensando poéticas con fecha
de caducidad
poéticas
heraclitianas, lácteas, falsas antes y después
de ser expresadas.

Aquí estamos, entonces, porque es imposible escribir escuchando
a Patti Smith,
pensando ¿por qué nunca
pones citas
a tus poemas?
¿por qué
nunca
nombras los nombres
de los otros? ¿por qué
no te gustan los títulos?

Te ves por un momento
en el planeta Salmonela, te ves
desnudo, te ves
cabeza de horrendo unicornio manso.

Espera, pues, la vuelta segura del tiempo, espera el tacto de la púa de erizo en los labios,
espera el regreso de lo ido, la suave caricia de las plumas
de un avestruz coqueto,
                                     espera, espera,
                                                             espera.

Al fin
también puedes romper
con todos tus principios, cruzar todas las lineas rojas, olvidar todo lo inolvidable, coger el mando,
buscar:
Slade – Mama Weer All Crazy Now (1972)
volver
al refugio seguro
de la infancia.

martes, 12 de diciembre de 2017

Retirare mis bolígrafos
a sus cuarteles de invierno
setenta y dos horas
para que recuperen su veneno.

Entre tanto
volveré a viajar con Mazoni,
fumaremos un cigarrillo en Santa Maria de Porqueres
mientras las avestruces
bajan al lago
a refrescarse
y a picotear
a los niños
de mofletes sonrosados.